La democracia estadounidense como medio para conseguir otros fines

La democracia ha sido uno de los principales pilares de la política exterior de Estados Unidos, junto con la libertad y el libre comercio. Por lo mismo, se ha dado a la tarea de tratar de llevar la democracia a casi todos lo lugares del mundo, pero cabe cuestionarse si ésta se constituye como un objetivo o simplemente como una herramienta que permite conseguir otros fines u objetivos. Es importante destacar que el grado de relevancia de la democracia en la política exterior estadounidense fluctúa de acorde a las cuestiones del escenario internacional, es decir, la formulación de dicha política depende del contexto y de los eventos a nivel internacional.
Se puede observar que la democracia se ha convertido no en un objetivo, sino en una herramienta que permite a los estadounidenses cumplir ciertos fines y poder tener acceso a diferentes lugares para cumplir sus objetivos últimos. Esta situación se puede apreciar más en la década de los ochentas, cuando bajo el paradigma de la Guerra Fría, la bandera de la democracia fue tomada para promover este modelo político alrededor del mundo, pero el verdadero fin atrás de esta acción era la contención del comunismo. “The democracy rationales, sincere or not, had a significant impact on the way were conceived within the government and debated in United States.” (Carothers: 78) Por lo mismo, en el presente ensayo se va a tomar en cuenta el periodo de los años 80´s en Latinoamérica y diversos ejemplos de países de la región, para demostrar que la democracia en si misma no es un objetivo de la política exterior de Estados Unidos, sino un instrumento para cumplir otros fines distintos.
Durante este periodo una de las mayores preocupaciones de Estados Unidos era contener el comunismo y prevenir que la región latinoamericana pudiese caer bajo la influencia comunista, por ello es que se toma a la democracia como un elemento que pueda evitar dicha situación. Esta acción conllevó a que Estados Unidos volviera hacer hincapié en su poderío y hegemonía en la región tratado de impulsar la democracia en los diferentes países mediante diferentes cursos de acción, tales como, la presión política o condicionamiento de fondos económicos, o si estas fallan el último recurso era la fuerza a través de invasiones como fue el caso de Granada.
Cabe señalar, que la democracia al igual que la formulación de la política exterior estadounidense, durante esta época, respondió a tratar dar estabilidad a la zona, consiguiendo de esta forma mantener el prestigio estadounidense en la región. Sobre todo, con base a las percepciones que realizaba Estados Unidos en los diferentes escenarios, es decir, en donde se apreciaban elementos que pudiesen identificarse con inestabilidad o con la perdida del control por parte de Estados Unidos, la democracia era la solución para mantener el status quo en las diferentes regiones. Con estas acciones, Estados Unidos, nuevamente, demostraba su hegemonía en la zona de influencia latinoamericana, al mismo tiempo que quedaba claro la asimetría en las relaciones entre Estados Unidos y el resto de los países de la región.
Uno de los primeros ejemplos que demuestran lo anterior, se puede observar cuando los Estados Unidos, ante el temor o la percepción de que se pudiera dar un nuevo caso cubano en su zona de influencia inmediata, decide apoyar a los dictadores militares o civiles de los distintos países como Chile, lo cual va en contra de la democracia, ya que en estos gobiernos las elecciones fueron canceladas estando el control y poder concentrados en una sola persona. Sin embargo, Estados Unidos no decide promover la democracia ya que percibía que con estos tipos de gobierno existía una estabilidad en la región y al mismo tiempo se aseguraba que el comunismo no pudiese entrar a la región. A pesar de esto, cuando los dictadores dejan de ser útiles a los intereses estadounidenses y cuando se empieza a generar un ambiente de tensión, inestabilidad y malestar social que puede ocasionar una ventana de oportunidad para que entre el comunismo, es cuando Estados Unidos retira su apoyo al dictador y comienza con la campaña de promoción de la democracia para evitar la inestabilidad, siendo este el caso especifico de Chile, el cual demuestra que la democracia es sencillamente un instrumento para conseguir otros fines y mantener la estabilidad de los Estados.
Otro de los casos que demuestran esta fragilidad del discurso democrático se puede apreciar en Granada, en donde Estados Unidos con base a sus percepciones, desarrollar una política exterior que tenía como fin último la contención del comunismo. Dicha política se basó en gran parte en la promoción de la democracia, es decir, ante la política exterior de Granada conducida por Bishop, la cual tenía mucho acercamiento con la URSS y con Cuba, Estados Unidos empezó a crear un escenario imaginario en donde se creía que podía darse un nuevo caso como el cubano, por lo mismo decide intervenir en el país con el fin de instaurar la democracia, pero siendo su objetivo final la contención del comunismo y evitar los efectos de una teoría domino en la región. En este caso, se decide actuar usando la fuerza debido a la inestabilidad que se estaba dando por la ausencia de poder al ser Bishop asesinado. “The US invasion of Granada was not a humanitarian intervention, the invasion was a geostrategic move.” (Carothers:115)
En otro escenario en donde se puede observar esta misma dinámica es en Nicaragua, en donde, el prestigio de Estados Unidos estaba en juego y en donde se buscaba la promoción de la democracia, pero en lugar de promover las instituciones que garanticen la democracia decidió apoyar a los Contras, un grupo “guerrillero” el cual no respetaba los principios básicos de la democracia, debido a que de esta forma aseguraba que el comunismo no penetrará a la región. Una vez más se aprecia que el fin de la política exterior estadounidense era la contención del avance comunista, sobre todo, en la región inmediata de Estados Unidos, en donde éste es el hegemón.
Un último caso muy importante que demuestra que la democracia ha sido para Estados Unidos, una herramienta para conseguir otros objetivos, es el caso de Noriega, con el cual el gobierno sostenía una relación muy cercana, debido a que trabajaba para la CIA. En este caso, la democracia, fue utilizada para evitar el desprestigio de la política estadounidense, ya que al hacerse público los nexos de Noriega con el narcotráfico y el caso de corrupción Iran-Contras, Estados Unidos toma como pretexto a la democracia para invadir Panamá y hacer presente su poderío en la región. En este caso, la democracia solamente fue el elemento en que se basaron para conseguir su objetivo final, el cual fue reposicionar su prestigio en la región de demostrar su capacidad para influir en las políticas internas de los países latinoamericanos, en específico, los centroamericanos. Esto se aprecia aún más, cuando el gobierno estadounidense restaura en el poder al presidente electo, que años anteriores no había reconocido.
Como se puede observar, la democracia ha sido solamente un instrumento que le ha permitido a Estados Unidos, alcanzar otros objetivos, tales como reposicionar su prestigio y evitar al enemigo externo en el patio trasero, es decir, al comunismo. Esto se debe a que Estados Unidos simplemente ha ido a imponer la democracia, ya que este país considera que entre democracias no existen problemas o que una democracia no ataca a otra, lo que le da un sentimiento de seguridad y de ahí que quiera promocionar la democracia. De la misma forma, se puede observar que la democracia solamente es un instrumento de la política exterior estadounidense en el sentido, de que Estados Unidos no promueve una verdadera democracia en todos los casos, es decir, alienta a una democracia que se queda en el plano electoral, mas no en los demás elementos que conforman a ésta como los derechos humanos, las estructuras internas que puedan permitir este sistema político. Es decir, solamente presiona política o económicamente y a través de las invasiones para que se lleven a cabo elecciones e incluso inciden en estos procesos internos, pero no se preocupa por vigilar el comportamiento de las mismas y no se preocupan por generar instrumentos que permitan la estabilidad de estos modelos. Ante esto, la democracia parece ser una solución a corto plazo, que permite justificar las acciones del gobierno estadounidense y obtener los verdaderos objetivos de la política exterior de Estados Unidos, que en este paradigma de la Guerra Fría era contener al comunismo y reafirmar su prestigio, su poderío y lo asimétrico de las relaciones con el resto de Latinoamérica. “The cold war years proved distinctive, however, because anti-communist ideological objectives overwhelmed other US foreign policy goals towards Latin American in each and every case when the United States chose to deploy its military forces or chose overthrow a Latin American government through some other means.” (Domínguez: 48)
Los intereses nacionales de Estados Unidos juegan un papel muy importante en la formulación de la política exterior, ya que en el caso mexicano, la promoción de la democracia no fue uno de los objetivos debido a que los intereses estadounidenses no estaban amenazados por el sistema de dictadura de partido que se tenía con el PRI, ya que este sistema le daba estabilidad al país y no presentaba ningún tipo de acercamiento con el comunismo o con un régimen socialista. Por lo mismo, no representaba ningún tipo de amenaza por lo que Estados Unidos no impuso una democracia en México, con lo que se puede apreciar que la democracia se constituye solamente como una herramienta o un medio para conseguir otros objetivos o medios.
El caso más reciente en donde se puede apreciar que la democracia no es un objetivo de la política exterior de Estados Unidos, es la Guerra en Irak, ya que como es conocido, la invasión por parte de tropas estadounidenses a territorio correspondió al intento de Estados Unidos de obtener el control del flujo del petróleo, el cual es un interés primordial para este país. En este caso, al igual que el resto antes mencionados, la democracia se utilizo como un medio o un elemento para justificar las acciones bélicas y la invasión a dicho territorio.
En conclusión, se puede observar que la democracia es uno de los pilares de la política exterior de Estados Unidos, ésta ha pasado a ser más un medio o instrumento que un objetivo en sí. Esto lo demuestran los casos antes utilizados como ejemplo, en donde se puede apreciar, que la democracia ha sido utilizada por el gobierno estadounidense para conseguir otros objetivos que tienen ver con sus intereses nacionales, percepciones y contención de los enemigos externos. De la misma forma, se aprecia que la democracia no es un objetivo debido a que Estados Unidos solo promueve una parte de lo que es este sistema político, es decir, la democracia electoral, sin embargo, Estados Unidos no impulsa el desarrollo de instituciones que fomenten y fortalezcan a dicha democracia ni fomenta el respeto a los derechos humanos.
La democracia se ha consolidado como la bandera que ha utilizado los Estados Unidos para justificar sus acciones y verdaderos objetivos, por lo tanto se puede decir, que la democracia no es un objetivo de la política exterior estadounidense y que solo se articula el discurso democrático dependiendo del contexto internacional, de los intereses nacionales, de las percepciones y de su prestigio como potencia que este país tiene o pueda tener en los diversos escenarios alrededor del mundo. Por lo mismo, se puede concluir, que la promoción de la democracia es una solución de corto plazo que le permite a los Estados Unidos ir tras su objetivo final, y por ser de corto plazo, la democracia solamente se encuentra en forma de papel como en el caso de Afganistán e Irak, ya que faltando las bases democráticas, una verdadera democracia no puede funcionar.
Bibliografía:
•Carothers, Thomas. In the Name of Democracy. U.S. Policy Toward Latin America In the Reagan Years, Berkeley, University of California Press, 1991, Capítulo 3 y Capítulo 5.
•Smith Peter, Talons of Eagle, Dynamics of U.S.-Latin American Relation, N. York, Oxford University Press, 1996, cap.7 pp.163-187
•Domínguez, Jorge I. “U.S.-Latin American Relations during the Cold War and its Aftermath”, en Victor Bulmer-Thomas y James Dunkerley, eds, The United States and Latin America: The New Agenda, Boston y Londres, David Rockefeller Center for Latin American Studies, Harvard University-Institute of Latin American Studies, University of London, 1999, pp.33-50

Yo soy Luis Sandoval, tengo 22 años y radico en la Ciudad de México. Soy Licenciado en Relaciones Internacionales por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey y actualmente, me encuentro estudiando la Maestría en Análisis Político y Medios de Información en la misma institución.
Algunos de mis pasatiempos son leer, los carros, la música y el análisis de la política tanto internacional como nacional.